Mitos de Piura "Simón Rodriguez"
La barquita misteriosa
La esposa de un pescador
estaba cierta vez triste y desesperada por la tardanza de su esposo, cuando sintió
un inmenso calor en todo el cuerpo y reflejo tan grande de la luz de aquel
barquito; y luego ella quiso huir hacia su humilde hogar, pero quedo petrificada
y una voz débil le dijo: "No habrá mas aflicciones para este sitio, pero
pido que mañana, que es día de San Juan, arrojen al mar un niño sin bautizar, a
las doce de la noche, o si no, los hombres que fueron a pescar desaparecerán».
La mujer palideció y prometió hacer lo convenido; la barca
desapareció rápidamente. Para esto, todas las mujeres comentaban sobre la voz
que había salido de la barca. Y una mujer, haciendo el más grande de los
sacrificios, tomó a su hijita en sus brazos; la niña estaba moribunda,
desahuciada por los médicos; y con gran pena arrojó la criatura al mar.
Inmediatamente una luz hizo estremecer a la mujer: era la
explosión de aquella barca que según dicen era de un pirata que estaba
condenado y que quiso salvarse haciendo desaparecer a muchos hombres; pero sólo
un niño sin pecado podía salvarlo; y es por eso que desapareció para siempre
aquella inmensa pena e inquietud de los pescadores, con el sacrificio de la
criatura moribunda. Sin embargo, aún hoy, con mucha timidez, van cerca de ese
sitio, para ver si sale la barquita mágica, pero la barquita no se asoma. Y
dicen que sólo para Semana Santa sale a las doce de la noche y que les da mucho
terror.
Teófilo el pescador – El encanto
Cuentan viejos pescadores que desde mucho tiempo atrás,
del puerto de San Pedro del distrito de Pariñas – Provincia de Talara, todos
los días y a muy tempranas horas de la madrugada numerosos pescadores se hacían
a la mar en sus «balsillas» (pequeñas embarcaciones artesanales, confeccionadas
de troncos de palillo entrelazadas con soga, una vela de tela de lona gruesa y
dos remos en ambos costados que le permitían desplazarse con mayor facilidad),
con la finalidad de pescar en especial peje blanco, cabrilla, y ojo de uva, por
ser más apreciados por su sabor, tanto para el consumo familiar como en el
mercado donde alcanzaban mejores precios y por consiguiente obtenían mejores
ingresos.
Como
era natural, por tratarse de una actividad riesgosa, por lo general tenían que
afrontar serios problemas, pero a veces la situación se les complicaba, sobre
todo cuando tenían que enfrentarse a fuertes remolinos con riesgo de perder sus
vidas. Por ello a pesar de su desesperación de no poder seguir avanzado a la
zona de pesca, no tenían más remedio que regresar, lamentando su mala suerte,
para volver a intentarlo al día siguiente y en otras zonas.
Sin
embargo, para un personaje la cosa era completamente diferente. Todos los
pescadores recuerdan con asombro, la gran suerte que siempre acompañaba a un
pescador llamado Teófilo, que a excepción de los demás, era el único que
lograba hacer faena, pues regresaba con su pequeña balsilla cargada de pescado.
Esta hazaña sin precedentes, era el tema cotidiano de los comentarios que se
hacían en el pueblo.
Cuentan los pescadores que cuando salían de pesca, Teófilo sin dar razón alguna
como siempre se alejaba de ellos en dirección de la zona del cerro La
Capullana. Por lo general siempre se encontraba parado sobre un peñasco, dando
la impresión como si se hubieran puesto de acuerdo, porque un negrito con el
cordel en la mano y alzando el brazo le indicaba con gran acierto el lugar
preciso donde se encontraba el banco de pescado. Por este motivo la pesca de
Teófilo era exitosa y en consecuentemente retornaba al puerto con gran
exactitud, a las seis de la mañana con su balsilla llena de pescado.
Comenta
mucha gente que conoció a Teófilo, que esta suerte que Dios le había concedido
le acompañó por muchos años, hasta que un día la noticia de que no había
regresado sorprendió a todo el puerto. Según parece a causa de un gigantesco
remolino que se lo llevó al fondo del mar. Otros afirman que fue el mar que se
apoderó de su cuerpo. Sólo se sabe que parte de su ropa fue encontrada en el
interior de una de las cuevas del cerro de La Capullana, donde el ánima de
Teófilo permaneció encantado por mucho tiempo.
Refieren
que un buen día sus familiares recibieron el Concejo de un curandero experto en
asuntos de encantamientos, quién les planteó que la única forma de que Teófilo
se libere del «encanto», era llevando un niño recién nacido y moro (sin
bautizo) y dejarlo sobre una pequeña balsilla en el lugar donde se hundió el
pescador. Para felicidad de sus seres queridos fue así como Teófilo logró
liberarse del «encanto». Desde entonces todos los Viernes Santos este «encanto»
se manifiesta, pero sólo son los familiares de Teófilo los únicos que llegan
hasta la cueva y afirman que en varias oportunidades lo ven con un parecido a
la figura de un pastor con su rebaño.
Aseguran
también que es así como se ha cumplido la misión que el «encanto» le pidió en
agradecimiento y retribución por el buen pescado que generosamente el pescador
todos los días ofrendaba al cerro La Capullana.
Leyenda del Cerro de la Viuda
Cuentan que en el Cerro de la Viuda que en el distrito de Sóndor una
mujer quedó viuda, y para que no le traiga ningún recuerdo la muerte de su
esposo se fue a vivir a la profundidad de un cerro, donde tiene su casa blanca,
reses blancas, y alrededor de su casa un hermoso y fragante jardín de rosas
blancas, cercado con palos blancos. Le llaman EL CERRO DE LA
VIUDA, y no deja que se acerque ninguna mujer.
Dicen
que en las lunas llenas, a las doce de la noche, baja del cerro a la ciudad de Sóndor y
se pasea por todas las calles vestida de negro; con un tul negro cubre su
cabeza , y después de recorrer todo el pueblo ingresa a la iglesia a rezar ,
volviendo al cerro antes que la aurora aparezca.
En ese lugar, la viuda aproxima a los hombres al jardín y
los encanta, siendo difícil escapar de ella.
Cuentan
que, cierto día, un hombre dueño de una cantidad de ganado fue a pastarlo, y al
darse cuenta que le faltaba una vaca subía y subía hacia el cerro, adentrándose
cada vez más. Sin darse cuenta estuvo frente a una manada de vacas, y creyendo
que allí estaba la suya se acercó y quedo encantado. Aquel hombre permaneció
por un lapso de treinta días dentro de la cueva; luego salió de allí loco, semi
desnudo y muy flaco.
Los
familiares habían perdido la esperanza de volver a verlo. Por más que lo
buscaban no lograban hallarlo, hasta que un día un leñador encontró al hombre
perdido y lo llevó amarrado al pueblo de Sóndor. Cuentan que haciendo «mesadas»
con los brujos poco a poco se iba restableciendo, y un día menos esperado el
hombre recobró la memoria y contó esta historia que he plasmado aquí.
El Cerro de la Viuda,
para los sondoreños, prohíbe a los hombres acercarse a él porque puedes sufrir
el encanto de la viuda.



Soy Артур Борис, residente/ciudadano de la República de Rusia. Tengo 42 años, soy emprendedor/hombre de negocios. Además, una vez tuve dificultades para financiar mi proyecto/negocio, si no fuera por un buen amigo mío que me presentó al Sr. Pedro para obtener un préstamo por valor de $ 250,000 USD de su empresa. Cuando me comuniqué con ellos, tomó solo cinco días hábiles completar el proceso de mi préstamo y transferirlo a mi cuenta. Incluso con un historial de crédito malo, todavía le ofrecen su servicio. También ofrecen todo tipo de préstamos, como préstamos comerciales, préstamos para la vivienda, préstamos personales, préstamos para automóviles. No sé cómo agradecerles lo que han hecho por mí, pero Dios los recompensará conforme a sus riquezas en gloria. Si necesita asistencia financiera urgente, contáctelos hoy por correo electrónico, pedroloanss@gmail.com WhatsApp: +18632310632.
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